Obsesionario en Gris Mayor

¿A cuántas batallas?

domingo, 20 de mayo de 2012

Nadie más que usted

A veces nos olvidamos que recordar también es preguntarle al corazón como se encuentra.
La otra vez, le reprochaba su decisión de seguir pensándote, que ya no había necesidad, que ya ni siquiera teníamos presente alguna sonrisa tuya. Y enseguida sacó todas sus armas, me demostró lo errado que estaba. Entendí que no hay memoria como la suya, que él recuerda cada canción, cada adiós.
Porque al final nos damos cuenta que ni el olvido es solución, ni los dragones regresan.
Y es que, no nos molestaría en absoluto si es que decides volver.
Pero, bueno.
No abandonemos una ilusión porque el camino se hace un poco más largo, es tan bonito luchar y nos rendimos ante la primera dificultad. Si fallamos, por lo menos la peleamos, y si resulta que ganamos es porque la peleamos un poco más.
Venga valiente. Y nada. Hoy te soñé.
Cuando quieras volar, te enseño.


Escuchando: Anyone Else But You

jueves, 3 de mayo de 2012

Todas y cada una de ellas


Nunca sin despedirse. Esa es la consigna.
Este mes se nos escapó en un abril y cerrar de ojos, pero no le guardo rencor, me regaló razones y le devolví sonrisas a cambio. Las mejores, y las más tristes también. Todas y cada una de ellas por ella.  Me hizo recordar que no la olvido, que aquí se le extraña tanto. Que ella sigue aquí.
Pero, es que quizás, sin querer queriendo o tal vez porque jamás pudiste verte reflejada en mis ojos (y eso que de allí no te ibas) nunca no te diste cuenta que mi corazón siempre calló a tu lado, para que la única protagonista seas tú. Dicho de esa forma, para no pecar de sentimentalista, de estúpido-romántico-idiota.
Pues, en otras palabras, para no decir que pausabas mis latidos, que me quedaba sin fuerzas, porque siempre vos.
Pero bueno. Hasta aquí y después basta. Ya sé que no por mucho pensarte te haces realidad.
Y es que el estudio muy bien. Y veo más el lado izquierdo de las personas, para notar más rápido si tan sólo laten, o sueñan también.
Y es que hoy puedo entender el porqué.
Y es que ya me sé la respuesta: porque sí.
Y eso. El Real Madrid salió campeón de la liga. Hala Madrid!
Ya en mayo. Ya

Escuchando: Corre

miércoles, 4 de abril de 2012

Este corazón

Un último adiós, pues eso hacen los caballeros, nunca se van sin despedirse.
Un corazón sin memoria para la próxima.
Suerte.
Que vueles lindo.
Que seas muy feliz.


Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos no lloran más por ti.


Escuchando: Magia blanca

martes, 3 de abril de 2012

Si algún día me recuerdas

Táctica y Estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti.-

Escuchando: Olvidarte

jueves, 1 de marzo de 2012

No importa que cielo (II)

Quizás usted recuerde mis inútiles palabras de amor, o las mil y una músicas que alguna vez te canté. Todas y cada una de ellas, sólo para demostrar lo irreductible que soy en cuanto a tu sonrisa.
Pues ella, sin pensarlo dos veces.
Así mismo, quizás también recuerdes a mi corazón. Él es el que más te recuerda, el que se niega a rendirse y que no da por perdido ningún suspiro. Y aunque tú y yo sabemos que ya no quedan razones para ningún motivo, él no deja de creer que un día cualquiera preguntes siquiera por su latir.
Yo ya no espero, pues es causa perdida.
Yo ya no necesito de tus ojos, la inmensidad la encontré en la melancolía.
Yo ya no quiero dragones, me basta la angustia.
Así, pues, si quieres, alguna vez volver a mirarte, pregunta por mis ojos. Allí queda parte de ti.


Escuchando: Lunita de Tucumán

miércoles, 29 de febrero de 2012

No importa que cielo

Tengo, además, un adiós afín. Relacionado a ese arco iris, que también guardo por si acaso, como había mencionado con anterioridad, en caso de que la ilusión diga basta.
Cuando decida ya no luchar más por ser el que pinte de luces tus días de gris.
Cuando acepte que ya no hay necesidad de un sol.
Cuando gire alrededor de otros latidos.
Cuando mi universo tenga otro centro.
Cuando tu luz ya no sea dirigida a mí.
Y creo que llegó ese día. Ya no es requisito desvivirme por ti, ni morir por tus sueños.
Yo no pido que me recuerdes, sólo quiero que tengas presente que yo lo haré todos los días, doblemente los domingos.
Tienes un sitio en mi corazón, en el que te has instalado eternamente.
Por favor, no lo olvides.
No me olvides.
Que seas feliz.
Buenas noches, princesa.

Escuchando: Someone Like You

jueves, 23 de febrero de 2012

Quiero para siempre

Tengo un arco iris guardado, por si algún día, no sé cómo ni con qué pretexto, llegues a extrañarme.
Y es que quizás no te des cuenta, cuánto se te extraña aquí, de este lado del sol. La ilusión no para de comentarle a la esperanza, la posibilidad, esa ínfima, de que preguntes por mí. Ni de eso, de que te acuerdes de mis huesos, nomás.
Hoy, hace un año que le comentaba a la luna, cantando, que no había nada más fino que el filo de su silencio. Cierto es, que en ese tiempo, sólo ella brillaba sin ocaso alguno. Sólo ella era dueña de todas y cada una de mis inútiles palabras de amor.
Pero, bueno, cambié mis 63 lunas por un sol. Dejé, así mismo, de escribir luna con mayúscula, dejé de mirarla, dejé de pensar en cada una de sus fases y en cualquiera de sus eclipses. Para sólo pensar en vos.
Creo que, de entre todas tus cualidades, la de saber doler, es la que más haz perfeccionado con el paso de los días. Claro, por supuesto, sin siquiera saberlo.
Siempre traté de que el corazón fuera el que diera el sí correspondiente. Que fuera él, quien se encargase de los asuntos que la razón desconoce. Que fuera él, quien recuerde tus delirios peligrosos. Que fuera él, el último en olvidar. Creo que no fue una de mis mejores ideas.
Y bueno, creo que sólo queda desearte que seas muy feliz. Aquí, en mi corazón, tienes un lugar para siempre. Yo no olvido recordarte, espero que vos tampoco.


Escuchando: Receta