Obsesionario en Gris Mayor

¿A cuántas batallas?

jueves, 21 de octubre de 2010

Lágrimas caídas

Tengo la esperanza puesta de que un día, no sé cómo ni con qué pretexto, la Luna brille con todas sus fuerzas. Con tal intensidad que las palabras, las miradas y los gestos estarán de más y no serán necesarios.
Dando pausas a mi corazón por momentos, voy sonriendo ante las sensaciones que produce el recordar. La memoria es impresionante, cada vez que recuerdo siento que se iluminan las estrellas, que todo florece en el jardín, siento que la puedo oír.
El dolor es estimulante me hace querer ser mejor, sin saber por qué me hace pensar en el futuro, y me insta a dejar de comer las uñas (hábito que la costumbre y la inercia lo han convertido en una adicción).
Sin importar lo que piense la gente, hoy me he decidido, hoy grito con violencia que ya no soporto estar lejos de la Luna, me estoy volviendo un loco sin ella. Tan loco que he mencionado a un satélite natural que posee una gravedad de 1,62 m/s2, dos veces en esta entrada.
Independiente pasó a cuartos y la alegría es grande. El Real gana y gana, y es puntero en la Liga y en la Champions. Olimpia... bueno, es gracioso, él sigue sin ganar.

Escuchando: La mujer que amo

jueves, 7 de octubre de 2010

Corazón a Bajo Cero

Pensando siempre en sus ojos, la Luna se haya más bella que nunca, que importan las millones de dagas lanzadas al corazón, que importa que se encuentre a 384403 km, que importa Octubre con sus 10/10/10 y sus extrañas proezas que suceden cada 555 años.
Que importa el mundo si ella no está a mi lado.
Dejando de lado la melancolía y recordando constantemente el sonido de su voz, creo que, un capítulo de la serie Scrubs que merece ser vista una, y otra, y otra vez es "My Screw Up". En este capítulo aparece: para los amantes de la Momia, Brendan Fraser; para los amantes de Scrubs, la ocasión de poder ver llorar al Dr. Cox.
Con miles de anécdotas rondando en mi cabeza, juro que no he encontrado cuentos más geniales, que aquellos contados por Luis Landriscina. Puede que ni siquiera sean graciosos, pero la forma de contarlos es única.
Hoy, luego de 20 años el Premio Nobel de Literatura vuelve a manos latinoamericanas, noticia fabulosa y mucho más reconfortante que oír los resultados del Club Olimpia frente a equipos recién ascendidos.